1. Discurso despedida 8° Básico



Familia Leporati Chiuminatto despide a nuestros alumnos y se despide del colegio.

Queridas niñas y niños, o más bien jóvenes:

Nos pidieron que  dijéramos algunas palabras hoy, esta mañana en que de a poquito, empiezan a despedirse de Madrigal. Han sido muchos años, meses días y horas que han pasado todos ustedes juntos aquí, y no nos dimos ni cuenta, cuando de tanto ir y venir todos los días, que llegaba este día.

Se van del Madrigal y con ello dejan atrás un tiempo maravilloso, un tiempo de cambios, de muchos cambios, qué duda cabe, cambios intensos y profundos, cambios en que  pasaron de ser esos locos bajitos que se movían con pasitos inciertos y ojos bien abiertos por los pasillos de la casona roja,  a ser hoy estos jóvenes luminosos que instalados en el pasto viven sus últimos momentos de grandes, en el colegio.  

Fueron tiempos de caminar, de correr, de volar, que los llevó desde aprender a hacerlo con paso firme y seguro, desde los jardines al edificio nuevo, entre talleres, proyectos, pruebas, clases, recreos, Sabart, colaciones compartidas, bienvenidas al otoño, despedidas de octavos,  Madrigol,  muestras de talentos, días del niño, del profesor, paseos de fin de año , libros del mes, paseo a la parcela, cumpleaños, y ahora juntas, juntas y más juntas.

Y aquí estamos, hoy dejan el Madrigal y seguramente les resulta inevitable no repasar tantos momentos vividos en este espacio, en este tiempo, momentos que los han conmovido, emocionado, entristecido, alegrado o tal vez enojado. Y lo hacen porque llegan a la última estación del planeta Madrigal para asaltar al universo entero.

Pero sepan una cosa… Se van, pero no queda atrás nada, no cierran ninguna puerta, no se alejan de nada, porque se llevan todo, nos llevamos todos. Nos llevamos tantas imágenes, tantas vivencias, tantos aprendizajes. Nos llevamos a Don Juanito parado en la puerta, invierno y verano, todas las mañanas y todas las tardes siempre con una sonrisa, un saludo cariñoso y un ojo certero. Se llevan a sus profesores que desde jardines, todos los días de tantos años, han compartido con ustedes este espacio de aprender disfrutando, de crecer, de hacerse grandes.

Se van y se llevan un monto de amigos con los que fueron recorriendo juntos este camino de jardines a octavo. Y se llevan también en alguna parte las gallinas y los conejos, los colores y los olores de todas las estaciones, de los árboles,  de la cocina de la sra. María, se llevan la imagen de esa espléndida cordillera que los ha acompañado monumental y silenciosa desde el fondo del patio. Se llevan el pasto, la huerta y las piedras que antes les parecían montañas y hoy se ven tan pequeñas.

Se van y se llevan pegados a la piel la música, la pintura, la creación, el baile, la poesía, el teatro que siempre han estado en todos los proyectos, en todos sus aprendizajes. Se llevan una tremenda formación académica y de vida que sabemos les acompañará como un gran tesoro para siempre. Como una caja de pandora oculta en lo más profundo de cada uno y de la que no saldrán las pesadillas y los males del mundo, sino las virtudes, las cualidades y los talentos que fueron sembrados un día y que poco a poco han crecido llenando sus vidas de belleza.

Se van, pero no se irán nunca porque saben de dónde vienen, y donde vayan se lo llevarán pegado. Porque finalmente, qué son los lugares de dónde venimos sino nosotros mismos que los vamos atravesando y con ello los vamos haciendo y haciéndonos. El Madrigal son ustedes, somos nosotros, somos todos,  es esta generación y las que ya se han ido y todos las que vienen detrás.

Por eso no se van, solo les toca cruzar un puente, y los puentes solo son puentes cuando los cruzamos, y con ello unimos sus extremos. Ustedes son hoy el puente que nos llevará a todos desde su niñez y el Madrigal a la juventud en la Girouette o en otro colegio,  y más lejos después. Ustedes son   el lazo indisoluble que nos mantendrá a todos vinculados como el hilo de plata Ariadna que ninguno podrá cortar, aunque no nos veamos tanto. Aunque ya no los tengamos que llevar y traer todos los días, aunque algunos ya nunca más volvamos a una reunión de apoderados, o a una ceremonia como esta. Son ustedes cruzando puentes, que adonde vayan, llevarán un pedacito del Madrigal y adonde estén el Madrigal estará con ustedes.

Se van y por eso es también el momento de agradecer a todos quienes conforman esta comunidad de profesores, directivos, y colaboradores, porque se llevan la calidez, el cariño, el respeto, el buen trato y también la exigencia, el rigor y la responsabilidad que cada uno de ellos ha puesto en el paso de ustedes y de tantos niños en estos 25 años de Madrigal.

Gracias a Nöelle, Tatiana, María José, Andrea, Marcela, Ximena, Alejandra, Carolina,  Eliana,  Claudia, Bárbara, Silvana, Marta, Pilar, Sra. María, Don Juanito, … en fin gracias a todos.

Pero gracias sobre todo a ustedes, nuestros niños, que hoy se van y con ello nos regalan la oportunidad de poder compartir momentos tan significativos, como este.


 
Madrigal
Voz de la tierra, el viento, el sol.

Hélène Giroux