Hace un par de años, el otoño nos dejó en pausa y hoy podemos encontrarnos, como por tanto tiempo necesitábamos y queríamos.
En Madrigal, recibimos esta estación de una manera particularmente especial, en la celebración de los 30 años del colegio y en la mirada de un paisaje que siempre nos acoge con el tibio amanecer del sol de otoño y los brazos amorosos de estas montañas.
El otoño pasea por los prados rojizos y anaranjados, fotografía las hojas caídas de los árboles y admira el maravilloso paisaje que nos deja la naturaleza.
Hago en este especial momento un reconocimiento póstumo a Adriana Hoffmann Jacoby, quien partiera en el día de ayer, gran una bióloga y botánica chilena, amante y defensora del bosque y las espacies nativas, dedicándole el sentir de esta danza de bienvenida al otoño.
También nos mueve esta mañana, conocer los lemas de cada curso, construidos con las metas a las que cada grupo aspira a llegar este semestre o este año, esperando que tenga una mirada de las más altas expectativas de lo que son capaces como estudiantes y como personas, integrantes de un grupo humano diverso y, por lo mismo, lleno de oportunidades para ser, estar, vivir y promover un colegio, un país y un mundo mejor.
Recuperar físicamente este rito nos permite, como ha sido tradición, lanzar en este día los Juegos otoñales, que este año están dedicados a “Mirar, sentir y escribir”, viviendo la experiencia de la naturaleza a través de nuestros sentidos y plasmándola en poesía.
¡Bienvenido otoño!
¡Bienvenida poesía a este proyecto colegio de Juego otoñales 2022!
Hélène Giroux