Al finalizar el año escolar, desarrollamos diferentes instancias de evaluación reflexiva y compartidas al interior de los cursos donde se reconocen los avances de los grupos y de cada niño en particular, lo que permite mirar el año escolar. Hemos apreciado cómo a través de estas reflexiones con los estudiantes de 1° a 4° Básico, ellos son capaces de mirarse y valorar sus procesos de aprendizaje y de desarrollo afectivo social, dándose cuenta de sus progresos personales y grupales, así como también distinguir cuáles son sus desafíos, siendo capaces de nombrarlos, reconocerlos en sí mismos y en los otros. Estas instancias de auto-conocimiento y valoración propia y de los otros se convierten es andamiajes firmes en la construcción de su identidad.
Hélène Giroux